miércoles, 23 de mayo de 2007

insisto en nihilismo...

No se me disfruta.
Cacharro de madera telarañado
sin la gracia que me fue propia.
Mis cartas sobre la mesa
yacen volteadas y evidentes.

Sin secretos por ocultar:
Sujeto transparente,
Sujeto no intrigante,
Sujeto no nuevo
Anticuado, utilizado, olvidado y desterrado.

De madera: pesado y combustible.
Verdadero: genuino y nada versátil.
Colores desvaídos, esparcidos por el suelo
Entonces preparados y cuidados con interés.

¿Quién soy ahora, desvaído y descaracterizado?
Oculto detrás de mí mismo, tras esta paja.
Paja nueva y eterna derramada por mí mismo, contra mismo y contra quien me rodeó por mi relucir de joven.

He odiado mi brillo juvenil
He buscado mi atardecer honesto
Confundirme con las ramas de mis cedros paternales
Con el equilibro de mi savia y mi cerebro.

1 comentarios:

A las jueves, mayo 24, 2007 7:50:00 a. m. , Blogger benjumea ha dicho...

No se si en algún momento
sabemos quién somos ahora.
Un presente de geografías perdidas
y de de desordenes (in)necesarios.

Yo también odié mi brillo infantil pero hoy
quiero recuperarlo, sólo por unos instantes...

 

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