domingo, 24 de junio de 2007

La palabra y la imaginación como alimento



El sueño que quedó olvidado en una almohada


Un día, en un pueblo, un viejo tuvo un sueño que se quedó olvidado en una almohada.

El viejo buscó y buscó pero no encontró el sueño, llegó a la conclusión de que no lo encontraría, así que dijo:

Trabajando seguro que me vendría a la cabeza el sueño

No se le vino a la cabeza porque murió clavándose una aguja en el corazón. El sueño fue buscando otro hombre, mujer, chiquillo o chiquilla para entrar en su cabeza, le pasó una cosa, perdió parte de él, la parte más interesante. El sueño perdió la parte clavándose la aguja del viejo en el ombligo Perdió muchas palabras y el sueño no podía andar, no podía comer ni beber, así que también murió. A las pocas horas de la muerte del sueñopasó un niño que cogió la S del sueño y la puso en el suyo, así el niño feliz y el sueño también, porque el sueño sabía que una letra de él fue entregada a otro sueño.


(Vicent. 9 años)

Gracias Laura por regalarme estas palabras


el alimento esencial no viene de las cosas, sino del nudo que anuda las cosas

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